Los Miuras

Entre Miuras y Tiburones

Foto: Junior 1937: Estadio moderno con el famoso y recordado árbol de bonga. Por Efraín Ariza Los miuras, ese remoquete que nuestros padres y abuelos utilizaron para referirse al Junior […]

Foto: Junior 1937: Estadio moderno con el famoso y recordado árbol de bonga.
Por Efraín Ariza

Los miuras, ese remoquete que nuestros padres y abuelos utilizaron para referirse al Junior en sus comienzos ha desaparecido poco a poco de nuestros recuerdos, para muchos ni siquiera existió. En realidad, fue a finales de los años 40 y comienzo de los 50 que a Junior se le empezó a llamar de esa manera, básicamente por la bravura de sus jugadores en el campo, porque eso sí, era claro que como nuestros jugadores criollos no había en el país.

Pero ¿Qué es un miura?, generalmente es la pregunta de los hinchas cuando escuchan o leen el término. Pues un miura es un toro, pero no cualquier toro, es una casta de altísima tradición por su corpulencia y por ser la raza de lidia más brava que existe.

Todavía, después de tanto investigar, no logro determinar el momento exacto en que Junior dejó de ser llamado “los monumentos” para convertirse en los Miuras. Aunque para ser justos, este cambio era mucho más adecuado al fútbol y a la época en que nuestros jugadores y el equipo en general tomaron la fuerza necesaria para ser considerados de los más fuertes del país.

Es que cada vez que se utiliza ese apodo se me vienen a la mente nombres como “tolimita” Ruiz, Heleno de Freitas, Elba de Padua Lima, “caimán” Sánchez, Julio Torres, Lancaster de León, Imre Danko, Bela Sarosi, entre otros. En una mezcla de jugadores costeños, europeos y brasileros, quienes daban un espectáculo digno de cualquier faena usando el estadio moderno o el municipal como su arena.

En definitiva, el titulo de Miuras trae a cuestas muchas cosas llenas de nostalgia de nuestra amada escuadra barranquillera, trae el orgullo por nuestros jugadores costeños, trae la herencia brasilera, trae la tradición de disfrutar del fútbol sin importar del resultado, cuando por lo que se pagaba una boleta era por el espectáculo. Todo esto cambió con la llegada de los argentinos a finales de los 70, Verón, Varacka y compañía trajeron consigo otra mentalidad: ¡Había que ser campeones, como fuera posible!, y paradójicamente, fue en esa época que dejamos de ser Miuras para convertirnos en tiburones.

Bienvenidos de nuevo pues a nuestra columna, la cual retomamos para dar a conocer aspectos pocos conocidos de nuestro equipo, así como anécdotas, columnas famosas, biografías. Con el solo propósito de ilustrarlos de la bella historia del Atlético Junior.

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